Dureza de las aguas - continuación

Bonatura

salvo muy raras excepciones, el catión más abundante. A las aguas pasa, o bien por simple disolución cuando tiene su origen en los yesos o los silicatos, o bien por ataque de las calizas o dolomías, por la acción del anhídrido carbónico.

Es, después de los cuatro elementos organógenos, oxígeno, carbono, hidrógeno y nitrógeno, el más abundante en el organismo humano, necesitando éste recibir un aporte diario de un gramo de calcio.

El contenido de calcio en las aguas puede variar desde muy pocos miligramos por litros a varios cientos de mg/l; puede presentarse en formas de bicarbonatos, sulfatos y cloruros. Aunque se ha discutido la influencia del calcio sobre la salud, no hay pruebas que acrediten efectos nocivos.

La reglamentación técnico-sanitaria española establece como valor orientador de calidad hasta un contenido en calcio
de 100 mg/l y como límite máximo tolerable 200 mg/l.

El magnesio contribuye notablemente, junto con el calcio, a caracterizar la dureza de un agua. El contenido en magnesio de un agua depende casi exclusivamente de los terrenos que atraviesa, pudiendo variar desde muy pocos mg/l a varios cientos de mg/l.

La salmuera subterránea contiene un 3% de MgCl2-.

El magnesio es un elemento indispensable para el crecimiento. El organismo humano ingiere gran cantidad de magnesio diariamente a través de los alimentos, así como elemento indispensable en el desarrollo de ciertos sistemas enzimáticos, actuando igualmente en la constitución de los huesos.

Se sabe que concentraciones de magnesio en aguas superiores a 125
mg/l pueden tener efectos laxantes e incluso adquirir un sabor amargo, sobre todo cuando el contenido de ión sulfato es notable.

La reglamentación técnico-sanitaria española establece como valor orientador de calidad hasta mg/l y como límite tolerable hasta 50 mg/l.

La valoración del contenido en magnesio debe hacerse conjuntamente con el contenido en sulfatos.

La OMS establece como concentración máxima deseable 30 mg/l, si hay mas de 250 mg/l de sulfato. Si la concentración de sulfatos es inferior, pueden permitirse hasta 50 mg/l.



 

Sigue: 1 y 2