A continuación
pasaremos a detallar los indicadores de calidad del agua más destacados desde el punto de
vista químico.
Se define la dureza como la suma de todos los cationes multivalentes presentes en el agua.
Teniendo en cuenta que los más importantes son el calcio y el magnesio, prácticamente se
puede determinar a partir de la suma de los mismos.
La dureza de las aguas se debe a la presencia en su seno de determinados cationes
disueltos. Estos cationes provocan la formación de un precipitado al reaccionar con el
jabón soluble entorpeciendo su capacidad limpiadora, por lo que en aguas duras tenemos
que echar más cantidad de jabón para conseguir el mismo efecto limpiador.
Aunque son varios los cationes con los que ocurre esto, los que están principalmente en
agua son el calcio y el magnesio, así que son estos los que se consideran al evaluar la
dureza.
A veces, la dureza del agua se disminuye artificialmente mediante un proceso conocido como
ablandamiento, que se basa en la transformación de las sales disueltas en compuestos
insolubles. Este proceso en general no se recomienda para aguas potables, ya que la dureza
disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades debido, entre
otras razones, a que el calcio y magnesio favorecen la precipitación de metales.
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El amoniaco, NH3,
es el producto final de reducción de las sustancias nitrogenadas, y en solución acuosa,
está en equilibrio con el ión amonio:
Las aguas
superficiales normalmente no deben contener amoniaco si están bien aireadas, pues las
bacterias lo transforman en nitrito y nitrato en el proceso denominado nitrificación. La
presencia de amoniaco puede indicar contacto con materia orgánica en putrefacción.
El hierro
está disuelto en muchas aguas naturales. Con poco oxígeno en el medio, como ocurre con
las aguas subterráneas, suele estar disuelto en forma de sal ferrosa, Fe2+,
mientras que en presencia de oxígeno el hierro ferroso se oxida y pasa a ión férrico,
Fe3+, precipitando en forma de hidróxido férrico, de la fórmula Fe(OH)3.
El hierro,
junto con el manganeso, puede originar problemas en las canalizaciones de agua debido a
que se desarrollan microorganismos localizados en éstas que originan depósitos de óxido
férrico. |
Además, por su
facilidad para catalizar reacciones químicas, las aguas con hierro pueden ser inadecuadas
para determinados procesos industriales, en los cuales habrá que eliminar el hierro.
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Los cúmulos de hierro y manganeso originan problemas en las conducciones de
aguas. |
Los metales
se encuentran en el agua de modo natural como consecuencia del drenado sobre los terrenos
que pasa o del contacto con aguas contaminadas. Pueden aparecer procedentes del deterioro
de canalizaciones y depósitos.
Grupo de Tratamiento de Aguas Residuales. Escuela Universitaria Politécnica.
Universidad de Sevilla. |