
En lo referente al control de la calidad, se dispone de redes de control en las áreas o
acuíferos del Pía de la Plana de Vic, el Ter en su tramo medio, las rieras de Aubí y
Calonge, Ridaura, el Pía d'Urgell, el río Congost, el río Mogent, la Tordera medio y
baja, la Conca de Barberá, Carme-Capellades, el Llobregat (cubetas de Abrera y Sant
Andreu, parte baja y delta), el Camp de Tarragona, les Sorres de Santa Oliva y el río
Ebro.
Estas redes comprenden más de 900 pozos. Se determina la composición fisicoquímica del
agua (balance íónico) con carácter anual. Los organohalogenados volátiles, disolventes |

no halogenados y metales se determinan selectivamente con periodicidad trimestral,
semestral o anual según la vulnerabilidad y el estado inicial de las diversas áreas de
riesgo. Además de esta red primaria de control, se explota una red secundaria en
relación con episodios concretos de contaminación, como es el caso de los
organohalogenados en el delta del Llobregat, los dioxanos en la Tordera, la gasolina en el
Baix Llobregat u otros.
Hay que comentar, también, la red de salinidad por intrusión marina en los acuíferos
costeros, una red de control de unos 300 pozos desde el golfo de Roses hasta la
desembocadura del río de la |

Sénia. Esta red forma parte de la primaria de control y se muestrea con periodicidad
anual.
Al igual que Cataluña, otras zonas españolas han avanzado en el estudio y control de las
aguas subterráneas, teniendo cada vez más conocimiento técnico de las mismas y
posibilitando su control y mejor aprovechamiento.
|