Agua subterránea - continuación

Bonatura


y un 30 % de los recursos de agua subterránea ven amenazados su sostenibilidad.

La movilidad del agua subterránea depende del tipo de rocas subterráneas en cada lugar. Las capas permeables saturadas capaces de aportar un suministro útil de agua son conocidas como acuíferos, y suelen estar formadas por arenas, gravas, calizas o basaltos. Otras capas, como las arcillas, pizarras, morrenas glaciares y limos tienden a reducir el flujo del agua subterránea. Las rocas impermeables son llamadas acuífugas o rocas basamentarias.

En zonas permeables, la capa superficial del área de saturación de agua se llama nivel freático. Cuando en lugares muy poblados o zonas áridas muy irrigadas se extrae agua del subsuelo en demasía, el nivel freático puede descender con gran rapidez, haciendo que sea imposible acceder a él, aún recurriendo a pozos muy profundos.

El control y seguimiento de aguas subterráneas, de forma sistemática, es reciente. Veamos, como ejemplo, la evolución en Cataluña.

En el año 1995 se empezaron a evidenciar las actuaciones de la Junta de Saneamiento en el ámbito de las aguas subterráneas. La consolidación del equipo de hidrogeólogos que constituye la Unidad de Aguas Subterráneas permitió ampliar el estudio de áreas y acuíferos de

interés así como dar un fuerte impulso a la red de control de calidad que ahora está formada por más de 900 pozos.

Respecto al estudio de áreas y acuíferos de interés, se emiten:

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  • Informes perceptivos y vinculantes, de acuerdo con lo que dispone la Ley 19/1991, de reforma de la Junta de


Saneamiento, en las concesiones y autorizaciones de recursos y aprovechamientos hidráulicos, y otros temas de la misma indole y naturaleza.

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  • Informes sobre afecciones al medio referido a episodios de contaminación puntual o de riesgo de afecciones, respuesta a alegaciones, dictámenes y estudios específicos.

 

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